Las cortinas son materiales que están constantemente expuestos a la luz solar, al polvo y a la humedad del medio ambiente. Por lo general nos olvidamos lavarlas con frecuencia, y el problema ocurre cuando, después del lavado, a lo largo de filos o dobleces se produce desgarramiento y/o rotura.

La frecuencia de lavado dependerá del uso que tienen. Por ejemplo, las cortinas ubicadas en la sala o en las habitaciones pueden lavarse en un periodo de 5 a 6 meses, pero las cortinas ubicadas en la cocina necesitarán un menor periodo por el hecho de que están en un ambiente donde predomina la grasa.

La forma de prevención es usar forros o persianas para su protección, así como realizar una limpieza (lavado) en tiempos cortos y no esperar que transcurra más de 1 año.